Lo que comenzó como un lunes cualquiera terminó siendo uno de los días más horribles y tristes de mi vida.Eran las 9 de la mañana, mis hermanos ya se habían ido al colegio, mi papá se preparaba para ir al trabajo y yo a la U. Estábamos los tres (mi mamá también) en la puerta despidiéndonos cuando de repente notamos que mi perra Tigresa andaba algo extraña... 5 minutos después empieza a temblar de una manera increíble, jadeando sin control, con los ojos desorbitados y sosteniéndose apenas en sus patas. Llamamos de inmediato al veterinario, un amigo que tiene una clínica móvil y llegó como a los 10 minutos.
Tratamos de mantener la calma (al menos yo; mi mamá es muchísimo más nerviosa) y subimos a Tigre a la camilla; para ese entonces ya estaba con convulsiones muy fuertes. Todos sospechábamos qué podría estar pasándole; envenenamiento. Ya le había ocurrido una vez, la gente irresponsable y estúpida deja químicos o venenos en la calle y los perros curiosos como ella terminan comiéndolo, pues por lo general tienen buen sabor. En fin, el veterinario la anestesió para que no siguiera tan agitada y luego decidimos meterle una sonda para ver si había realmente algo en su estómago. Lo ayudé en todo momento, pues el sabe que estudio veterinaria y que me interesan mucho estas cosas. Yo mantenía la sonda en su boca procurando que no la cerrara mientras él sujetaba el otro extremo del tubo llenándolo con agua. Al principio no salió nada sospechoso, estábamos a punto de descartar la intoxicación hasta que empezaron a salir unos gránulos azules; veneno para caracoles. Mi perra debió de haberlo comido cuando la sacaron por la mañana, a eso de las 6.
Al principio sólo era un poco; luego salió más y más hasta que le volvieron a dar convulsiones (incluso de dormida) y eso la ayudó a vomitar. Salía muchísimo veneno, y estoy segura de que a muchas personas les habría dado asco tener vómito de perro en las manos, pero yo en esos momentos sólo estaba concentrada en lo que había que hacer. Estuvimos casi una hora lavándole el estómago y haciéndola vomitar, hasta que finalmente empezó a salir agua pura. Supusimos que el veneno ya había salido (al menos lo que quedaba en el estómago, porque buena parte ya había pasado al intestino en esas 3 horas), y el veterinario dijo que prácticamente estaba fuera de peligro. Le puso algo más de anestesia para que durmiera durante un rato más, mientras le aplicaba suero y nos contaba cómo seguiría el tratamiento a partir de ahí. Mi Tigresa se veía tan vulnerable, y sin embargo yo estaba feliz de que todo había salido bien; nos dijeron que era impresionante que no hubiese muerto, porque con una dosis de veneno tan alta cualquier otro perro hubiese fallecido de inmediato. Pero ella siempre ha sido una perra resistente; ya se había intoxicado una vez hace unos años (aunque no había sido tan grave como esto), y también la atacaron una vez y le rompieron una vena, estuvo a punto de morir desangrada pero acutamos a tiempo y la salvamos.
El doctor nos dijo que se quedaría con ella durante el día para ver cómo mejoraba. Nos advirtió que el veneno podría haber causado algún tipo de daño vascular o neurológico, y que podría quedar un poco "tonta" o incluso llegar a desconocer y olvidarse de todo. Pero yo estaba segura de que ese no sería su caso; estaba segura de que se pondría bien y que al final del día la tendríamos en casa, en su lugar junto al fuego mimándola como nunca.
Y fue entonces cuando se oyó un ruido extraño desde la jaula donde la habíamos dejado. Aún seguía dormida. El veterinario se abalanzó sobre ella y se puso a trabajar a toda prisa; algo había sucedido. Cuando la vi casi se me vino el mundo al suelo; su lengua estaba azul y sus pupilas totalmente dilatadas; sus ojos ya no eran de ese café que tanto me encantaba, ahora estaban completamente negros.
"Se está muriendo", me dijo. No, no, no, ¿cómo que se estaba muriendo? No podía estar pasando eso. Le masajeó el pecho y el estómago y le dio respiración por la nariz mientras yo sostenía la bolsa con suero prácticamente en estado de shock. Yo sólo tenía ojos para Tigresa, para su cara desconfigurada y su lengua colgando. Y murió. Su corazón no resistió y murió de un infarto.
He estado llorando desde entonces. Ha sido un día terrible para mí y para toda mi familia; no puedo creer que se haya ido, simplemente no puedo. Aún tengo la esperanza de que la veré entrar por la puerta de mi cuarto o de que la encontraré en el living, acostada en el sofá como de costumbre. Pero no, se ha ido y nunca más la volveré a ver. Estoy destrozada, a mí me ha afectado su muerte más que a nadie, y eso que todos la queríamos muchísimo. Es verdad que siempre fue una perra desobediente, se escapaba y ladraba a todo el mundo y siempre intentaba matar todo lo que caminara... Pero era una más de la familia tal como todas mis mascotas. Ella nunca fue muy afectuosa, tenía su propia forma de demostrar cariño. Creo que en eso me siento muy identificada con ella. Le encantaba dormir en los sillones, hacer carreras con Tasha y traerme palos (a veces se entusiasmaba demasiado e intentaba destrozar árboles enteros). Era una perra increíble. Jamás creí que se iría tan rápido; tenía nueve años y mucho por dar aún. Disfrutaba de la vida. Le encantaba vivir.
Estoy realmente triste, hoy no he salido de casa (naturalmente no he ido a clases en todo el día) y lo único que he hecho ha sido recordarla y tratar de dormir, pues al dormir olvido por un momento todo lo que ha pasado. Pero aún no logro asimilar que ya no la veré, que no escucharé sus ladridos desesperantes y que no podré acariciarla jamás. No puedo imaginar cómo será salir a pasear con mis perros; ella era el alma de la fiesta. La casa se siente terriblemente vacía sin ella.
Todo ha sido tan repentino... Le hemos hecho una especie de funeral en el jardín, donde hemos enterrado a mis otras dos perras que murieron años atrás. La enterramos con su correa, su collar y sus juguetes. Mientras mis papás cavaban el pozo yo me escabullí y me metí al cobertizo (que es donde la habían dejado mientras tanto), recorrí la bolsa que la cubría y la vi ahí, tirada en el suelo, dura como una piedra y fría como hielo. Al menos sus ojos ya se habían cerrado. La acaricié y le hable, y me costó mucho no abalanzarme sobre ella y llenarla de besos y abrazos. Lloré en silencio tratando de imaginarme cómo será la vida de ahora en adelante ahora que ella ya no está. Y es que aún no puedo creerlo. La voy a extrañar muchísimo. Y sé que tuvo una vida plena, con un lugar caliente y cómodo donde dormir, mucha comida, largos paseos todas las tardes y sobre todo muchísimo cariño... Pero eso no la va a traer de vuelta, y tampoco impedirá que la eche de menos. Sólo espero que ella haya sabido lo mucho que la queríamos, y también espero que si realmente existe un lugar mejor, ojalá que ella esté ahí.
Sé que fue un descuido (aunque tampoco entiendo cómo es que la gente es tan irresponsable de dejar veneno mortal para que cualquier animal inocente se lo coma), y de ahora en más nunca volveremos a soltar a mis perros por la mañana, a no ser que sea con correa, como hacemos por las tardes.
Tigresa... Te amo, jamás me olvidaré de ti y espero que me estés observando desde algún lugar. Yo no dejo de pensar en ti. Descansa en paz.



5 comentarios:
Laurita de verdad no tengo palabras para esto :c no te imaginas cuanto lo lamento, me siento muy triste por eso, es lamentable que pasen este tipo de cosas :C, mucha fortaleza lau para ti y tu familia, tienes que pensar en los buenos momentos que le diste, tu sabes que en el tiempo que estuvo contigo nunca le falto nada y la cuidaste hasta el ultimo momento, mucho animo lau!
Ay Lau :/ como me pone de triste leer eso u.u te entiendo perfectamente, es muy duro perder a un ser amado.
No se que escribir por que seria lo tipico "todo va a estar bien" "Piensa que Tigresa vivio feliz" y no quiero decir eso por que se cuanto duele.
Desde aqui Ruffo y yo te enviamos todo nuestro amor, y de verdad siento que la hayas perdido por culpa de gente irresponsable u.u
un abrazo,
Diana
Ay. No sé qué decir. No sirvo para este tipo de cosas. Sólo que sepas que lo siento muchísimo, por Tigresa, por ti y tu familia. Es espantoso pasar por algo así. Al menos, y aunque sea un asco de consuelo, ahora, tanto si está en algún lugar como si no, ya no sufre.
Desde aquí, aunque estemos tan lejos, muchísimo ánimo y un gran abrazo.
Cuidaos mucho!
Animo Lauri no se muy bien que decirte , pero animo!! tienes que ser fuerte y recordar lo bueno que te dio una vez me dijieron es mejor haberlo tenido y habelro perdido que no haberlo tenido nunca sin duda ha sido un año feo para todos comenzo por Piñera, el terremoto, el tsumani, la anfp, bielsa , lo de tu perrita , lo de mi tio, etc etc ha sido un año bien mierdero , pero este año nos ha hecho ser fuerte a todos asi que te deseo lo mejor y muchi animo!
Lauri, lo siento muchísimo. Todos sabemos que estas cosas pasan de vez en cuando, y que en algún momento nos pasará a nosotros, pero podría haber sido de otra manera : /
Sé que no va a servir de mucho, pero años atrás me ocurrió algo parecido con mi perra. Supongo que más o menos sé como te sientes, y, aunque lo sabes perfectamente, te diré que siempre la vas a echar de menos. Aunque cuando pase el tiempo verás que, mejor que llorar por como ha acabado, tienes que alegrarte por lo que habéis vivido : )
Estos momentos son los más difíciles, y sabes que nos tienes aquí, dandoos todo nuestro apoyo. Ahora toca ser fuertes. Y lo eres, Lauri.
Publicar un comentario en la entrada