"La vida del tan (o poco) conocido Universitarius veterinaris comienza temprano por la mañana. Tras levantarse con bastante dificultad, se abre paso hacia la cocina, santuario sagrado donde procede a alimentarse. Luego le dedica algunos minutos al aseo personal antes de tomar sus cosas y salir de su refugio al exterior. Le espera una larga jornada de trabajo y aprendizaje.
A las 08:00 horas paroximadamente, los individuos se reúnen en la Universidad, un sitio en el que pasarán gran parte de su vida aprendiendo lo que luego se convertirá en su futuro, e intentando hacer honor a su nombre. No todos lo consiguen; es un camino difícil.
Una vez reunidos, la manada (conformada por alrededor de 100 individuos) se divide en grupos más pequeños. Son criaturas gregarias que raramente logran sobrevivir en soledad. Necesitan de otros como ellos para poder salir adelante.
Así se van formando pequeñas sociedades de acuerdo a la afinidad que tienen unos por otros; los deportistas, los fiesteros, los que escuchan música rara, los que no tienen idea de dónde están... Hay de todo un poco.
El día de hoy comienza con una larga clase de Histología. Un Universitarius veterinaris más experimentado, al que todos llaman "profesor", entra al salón de clases y todos guardan silencio. Empiezan a escucharse palabras como "glicosaminoglicanos", "tejido conectivo laxo" y "mastocitos". La concentración de los jóvenes aprendices alcanza su nivel máximo.
Tras una hora y media de mover el lápiz sobre el cuaderno, el grupo se dirige al pabellón de Anatomía. A medida que van ingresando, los individuos comienzan a sentir un penetrante olor a cadáver mezclado con formalina. Pero a ellos no les molesta, es algo que han estado haciendo desde hace tiempo y ya están acostumbrados.
Allí los espera su material de trabajo; varios terneros sin piel que dejan a la vista una perfecta capa de músculos y nervios. Lo que para otras especies resultaría desagradable o incluso insoportable, para ellos representa ciencia, aprendizaje y futuro. Trabajan con calma, tomando el bisturí con delicadeza y diseccionando las áreas respectivas con cuidado.
Así transcurren las siguientes dos o tres horas, hasta que finalmente llega la tan esperada hora de almuerzo. Hambrientos y cansados, los especímenes de Universitarius veterinaris se dirigen a su principal fuente de almiento; el casino central. Aprovechan el poco tiempo que les queda para interactuar libremente antes de volver a su segundo bloque de clases.
El tiempo pasa y aunque se trata de Bioquímica, por algún extraño motivo aún no aclarado por la ciencia, los alumnos y el profesor terminan hablando de los vampiros de Transilvania. Finalmente todo ha terminado, aunque aún queda mucho por hacer antes de que el día llegue a su fin. Algunos grupos se alejan cansados hacia sus madrigueras, mientras que otros se dirigen hacia la Biblioteca, donde esperan poder saciar su sed de conocimientos. En ningún otro lugar se puede presenciar un fenómeno como éste; decenas de especies diferentes interactuando en armonía y silencio con la esperanza de poder concentrarse.
Sin embargo todos tienen un límite, y cuando el sol empieza a bajar con ánimos de ocultarse, el Universitarius veterinaris siente la necesidad de salir, gritar, correr y bueno, ser libre. Se dirige con su grupo a un verdadero refugio natural, el tan conocido Jardín Botánico. Allí los individuos se expresan con total libertad, ríen, juegan se divierten y son felices. Retozan sobre la hierba aprovechando los últimos rayos de sol, y cierran los ojos olvidándose por un momento de todo lo que les espera al día siguiente, y el siguiente a ese, y también el que viene, porque esa es la vida de un Universitarius veterinaris en su ambiente natural."
Lo que hace el aburrimiento xD
Título
Hace 1 mes.



2 comentarios:
aaww xDDD que entrada mas divertida lau!! nunca se me ocurrio xD bueno que interesante es la vida de un especimen tan unico como este no? yo vendria siendo un Universitaruis administrativus xDD seeh la vida de universidad es masomenos como dice huggies, una vida caoticamente genial xD, con todas sus cosas buenas y malas.Me encanto tu entrada Lau, conectate!! =)
Jajaja, me ha encantado leer esta entrada :) Es muy original la manera de explicar el día a día. Y la verdad es que parece genial la vida del Universitarius veterinaris.
Supongo que yo aún soy un cachorro Instituvitis, que aún no se ha desarrollado por completo y por tanto aún no se puede separar e ir a su raza verdadera. Oh, dios, ¿y si soy mestiza? D:
En fin, actualiza pronto! n.n
PD: No, no iré a casa de la italiana porque no tiene espacio en su casa, así que iré con una profesora :)
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